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Voltaire sobre Cataluña (1751): "Cataluña puede prescindir del universo entero pero sus vecinos no pueden prescindir de ella"


Premonitorio como en otros temas y cuestiones, Voltaire ensalza Cataluña en 1751 con un aforismo que sigue siendo contemporáneo y da título a este post. A continuación, el texto original...

"Cataluña es uno de los países más fértiles de la tierra y de los mejor situados. Regada por hermosos ríos, arroyos y fuentes, tanto como la vieja y la nueva Castilla están privadas de ellos, produce todo lo indispensable para las necesidades del hombre y todo lo que puede halagar sus deseos: árboles, granos, frutos y legumbres de todas clases. Barcelona es uno de los más hermosos puertos de Europa, y el país proporciona todo lo necesario para la construcción de los navíos. Sus montañas están llenas de canteras de mármol, de jaspe, de cristal de roca, y hasta se encuentran también muchas piedras preciosas. Las minas de hierro, de estaño, de plomo, de alumbre, de sulfatos son abundantes; la costa oriental produce coral. Cataluña, en fin, puede prescindir del universo entero, y sus vecinos no pueden prescindir de ella.

Lejos de que la abundancia y las delicias los hayan reblandecido, los habitantes han sido siempre guerreros, y los montañeses, sobre todo, feroces. Pero, a pesar de su valor y de su extremado amor por la libertad, han estado subyugados en todos los tiempos: los conquistaron los romanos, los godos, los vándalos, los sarracenos.

Sacudieron el yugo de los sarracenos y se pusieron bajo la protección de Carlomagno. Pertenecieron a la casa de Aragón y después a la de Austria. 

Hemos visto que bajo el gobierno de Felipe IV, irritados por el conde duque de Olivares, primer ministro, se entregaron a Luis XIII en 1640. Se les respetaron todos sus privilegios, siendo más bien protegidos que súbditos; entraron de nuevo a ser dominio austríaco en 1652; y, en la guerra de sucesión, se pusieron de parte del archiduque Carlos contra Felipe V. Su obstinada resistencia probó que Felipe V, aunque se había librado de su competidor, no podía reducirlos solo. Luis XIV, que en los últimos tiempos de la guerra no había podido proporcionar a su nieto ni soldados ni barcos para combatir contra Carlos, su rival, se los envió entonces para combatir contra sus súbditos rebelados. Una escuadra francesa bloqueó el puerto de Barcelona, y el mariscal de Berwick la sitió por tierra.

La reina de Inglaterra, más fiel a sus tratados que a los intereses de su país, no socorrió esa ciudad, lo cual indignó a los ingleses, que se hacían el reproche que se habían hecho los romanos por haber dejado destruir Sagunto. El emperador de Alemania prometió inútiles socorros. Los sitiados se defendieron con un valor doblado por el fanatismo; los sacerdotes, los monjes corrieron a las armas y a las trincheras como si se hubiese tratado de una guerra de religión. El fantasma de la libertad los hizo sordos a las proposiciones de su soberano. Más de quinientos eclesiásticos murieron en ese sitio conlas armas en la mano; podemos imaginarnos hasta qué punto sus discursos y su ejemplo habrán animado a las gentes.

Enarbolaron sobre la brecha una bandera negra y sostuvieron más de un asalto. Por último, habiendo penetrado los sitiadores, los sitiados siguieron peleando de calle en calle; y, retirados a la ciudad nueva, mientras era tomada la antigua, pidieron todavía al capitular que se les conservaran todos sus privilegios (12 de septiembre de 1714). Se les concedió tan sólo respetarles la vida y los bienes. Les quitaron la mayor parte de los privilegios; y de todos los monjes que habían sublevado al pueblo y combatido contra su rey, sólo hubo sesenta castigados; hasta se tuvo la indulgencia de condenarlos solamente a galeras. Felipe V trató más rudamente a la pequeña ciudad de Játiba en el curso de la guerra; se la había destruido hasta los cimientos para hacer un escarmiento; pero si se arrasa una pequeña ciudad de poca importancia, no se arrasa una grande, dueña de un hermoso puerto de mar, y cuyo mantenimiento es útil al Estado.

Este furor de los catalanes, que no los había animado cuando Carlos VI estaba entre ellos, y que los embargó cuando quedaron sin socorros, fué la última llama del incendio que devastó durante tanto tiempo la parte más bella de Europa, por el testamento de Carlos II, rey de España"

ECONOMIC CRISIS, SOCIAL TRAJECTORIES AND EDUCATION. PaD longitudinal analysis in Catalonia (2003-2009)

The period from 2003 to 2009 is historic and transcendental due to the profound changes that  came about during that time. It is an unusual period, combining an economic boom (with social upward mobility) with the outbreak of a prolonged and unprecedented economic recession with sustained downward mobility and social vulnerability).  The dramatic impact of this current economic crisis is obvious, given that it is the most sudden and profound economic crash of the past thirty years. Even in the worst years of recent economic crises or recessions, the record figure of 8.7% shrinkage in the total number of jobs in a single year, as occurred in 2009, was never reached.

We have studied social class and income mobility trajectories over a seven-year period  using  PaD data and a longitudinal sample of 1,294 individuals  aged between  19 and 58 in 2003,  who we followed until 2009.  The representative sample for 2009 uses the same respondents for whom we have 2003 data. 

The Fundació Jaume Bofill’s Panel on Social Inequality in Catalonia (PaD) is the only panel survey on social structure that exists in Southern Europe that allows longitudinal studies to be done on respondents’ social, family, employment or educational trajectories. This research is significant and unique  due to its longitudinal nature, which allows us to follow the trajectories of the same individuals surveyed by the PaD between 2003 and 2009. It thus fills a knowledge gap as it is the first longitudinal research conducted on social structure in Catalonia. 

• The main purpose of our research is to measure class and  income trajectory  mobility from 2003 to 2009 and to identify the risk and likelihood of upward and downward mobility and social vulnerability during this period. 
• A second purpose was to find out  the extent  to which  education has become stronger in this current economic crisis as a hierarchical determinant of security, power and status, confirming a new knowledge gap in society. In previous research, we had already discovered that the “education” factor was one of the main criteria in social division and segmentation.

In terms of  methodology, as well as using bivariate statistics and mobility matrices, we chose to use logit regression analysis and generate probability tables using the estimated models of upward mobility, immobility, downward mobility and social vulnerability  as experienced between 2003 and 2009. The research that we are publishing begins by putting the 2003 to 2012 period  into context, identifying job creation and destruction in an opening chapter entitled  “The social impact of the economic and financial crisis” that was produced using secondary sources.


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Estado propio, crisis y política social en Cataluña

(Revista Òmnium Cultural, hivern 2012)

El atractivo de construir un Estado propio, en pleno contexto de crisis económica, de austeridad y de recortes de las políticas sociales y de bienestar, puede sumar una amplia mayoría ciudadana si se justifica desde un soberanismo redistributivo. El reto no es identitario sino político y centrado en la viabilidad tangible y rápida de un marco propio de justicia redistributiva.

En la época de bonanza económica (2006), la tasa de desigualdad social 80/20 de Cataluña era la misma que la pauta conjunta de los países de la Eurozona (4,6). Es decir, el 20% poblacional más rico acumulaba 4,6 veces más renta que el 20% poblacional más pobre. En cambio, en España la tasa 80/20 el mismo año era más desigualitaria (5,3) que la media europea y catalana.

Con el estallido de la crisis, entre 2007-2010, se pone de manifiesto el aumento de las desigualdades sociales. Sin embargo, mientras que en la Eurozona la desigualdad 80/20 ha crecido un 2%, en Cataluña ha crecido un 23% y en España un 30%. La ausencia de un Estado propio y el mantenimiento del sistema institucional español (sistemas fiscal, educativo y legislación socio-laboral) actúan como una inercia poderosa que hace perder a Cataluña la pauta europea de desigualdad para adoptar la pauta española. Plantear un Estado propio es plantear la emancipación de una inercia estructural que nos aleja de los estándares europeos y multiplica la desigualdad social en tiempos de crisis.

La viabilidad de un Estado propio ha sido recientemente calculada, entre otros autores, por Núria Bosch y Marta Espasa ([1]) bajo la hipótesis de mantener el mismo sistema y nivel de presión fiscal ahora existente y asumiendo la parte proporcional de deuda y servicios prestados por el actual Estado español. Asumiendo así, todo el paquete de gastos y atribuciones de un Estado propio, el superávit de una Cataluña-Estado en plena bonanza expansiva entre 2006-2008 hubiera sido de 17.200 millones cada año.

Nos podemos preguntar si con este volumen de recursos se hubiera evitado el recorte de 9.800 millones iniciada por los gobiernos de la Generalitat desde 2009 a lo largo de cinco planes de austeridad hasta el 2012. Ahora bien, este fastuoso superávit simulado entre 2006-2008 está calculado para Cataluña manteniendo una de las presiones fiscales más bajas de Europa (31%), el menor peso del gasto público (39%) y la menor inversión en política social (18% sobre PIB). En cambio, Holanda, uno de los países europeos más igualitarios, tiene una presión fiscal del 38%, un gasto público del 51% y una inversión en política social del 28% sobre PIB.
Pensar unas estructuras de Estado que nos equiparen con Holanda, por ejemplo, significa dedicar 19.000 millones adicionales cada año a las políticas sociales, sanidad, enseñanza, universidades, dependencia y tercer sector. También significa disponer de un sistema fiscal más justo que haga sostenible una política social más efectiva, un sistema educativo propio de más calidad y un sistema de ciencia e innovación que nos posicione mejor en la economía del conocimiento.

El incremento de las desigualdades sociales costará mucho de paliar y superar. Por eso es tan urgente llegar a un pacto o acuerdo estratégico de país entre los agentes políticos, sociales y civiles, diseñando primero un plan de choque contra el paro y para la reactivación económica y acordando después un modelo más global de inversiones en infraestructuras, políticas activas de empleo, economía verde, política social, conocimiento, educación y cultura. Todos estos sectores configuran el llamado sector quinario de la economía productiva que, junto con la industria exportadora, pueden facilitar más rápidamente la recuperación económica y la competitividad abierta en los mercados globales.

La adhesión y el voto afirmativo a un Estado propio puede superar un 60% si la ciudadanía tiene la garantía de seguir formando parte de la Unión Europea, según las encuestas. La segunda garantía que puede reforzar la adhesión mayoritaria y interclasista es el compromiso de construir una política social redistributiva, efectiva y tangible que refuerce la cohesión social y una salida solidaria de la actual crisis. El reto para desvanecer los miedos, dudas y aversión al riesgo que supone apoyar un Estado propio no debe centrarse en el terreno identitario, sino en la proyección de un marco moderno de justicia redistributiva y de ciudadanía social.



[1] Bosch, N. i Espasa, M. (2012). Viabilitat de Catalunya com a Estat: anàlisi de la hisenda pública. Barcelona, Fundació CatDem.

Spain is losing Catalonia, as Unamuno once said

(ElDiario.es, 13 Septiembre 2012)

The Catalan National Day of 2012 marks the end of 140 years of Catalan “pactismo” that sought to modernize the Spanish State and find a fit for the multicultural diversity of Spain. That is just how emphatic the message of the massive independence demonstration in Barcelona was. A popular outcry, ignored and minimized by a good part of the Madrid press, yet highlighted by the international press. There have also been voices from the cultured Spanish left that have displayed incomprehension, amusement and possessive paternalism towards this show of force of Catalan sovereignty. 

First they ignore you, then they laugh at you and when they fight you, you win. With these three phases, Gandhi’s non-violent sovereignty summed up the reactions of the British Empire. Those were other times and other latitudes, but the mental framework of those who feel superior seem to be the same everywhere and at any time. 

The Catalanism that advocated for the federal solution to Spain, with Pi i Maragall leading the charge, can be traced back to the much forgotten First Republic (1873), which was 140 years ago. The federal dream of Pi i Maragall, inspired by Proudhon and his cooperative ideology, marked the beginning of the continuous Catalan influence on the institutional machinery of contemporary Spain. A modernizing influence that was always poorly assumed or outright ignored by the elite in Madrid and the provinces, who suffered from a complex towards anything Catalan, this otherness and nemesis of the 19th century minded Spain of throne, sabers and altar.

Recognizing, in the long term, the incompatible duality between the Castilian and Catalan souls, Miguel de Unamuno acknowledged in a letter to Manuel Azaña (1918): “So it is, thus, that Spain now loses Catalonia. And they will lose Catalonia, I do not doubt in the least that they will lose her. The federation is nothing more than a fig leaf.” Almost a century later, Unamuno is prophetic. Of course, it has been a winding and turbulent century that has not resolved the Ortega y Gasset relationship between Catalonia and Spain, nor the problems of Spanish identity and historical memory, tolerating a map of Civil War graves that today gives us the chills. But, as we all know, here the crimes of Franco’s dictatorship are “not to be touched” and the archives of Salamanca were a right of conquest up until only a few days ago. 

The current State of the Autonomies, designed to dissolve the national aspirations of Catalonia and the Basque Country (as PP leader Esperanza Aguirre herself said quite candidly), is another outdated fig leaf, impractical and delegitimized, which cannot hide its true failure. In the eyes of the world and the international markets, the Spanish autonomous model is far from being functional, efficient and federal. It is something that very much belongs to an elite that continues to veto any sort of constitutional change or reform to differentiate nationalities from regions, attributing and delimiting models of self-government and mutual cooperation, an effective territorial Senate and an efficient and solidary fiscal model. None of this. 

The untouchable and sacred Magna Carta (voted for by only a third of Spaniards alive today) is only reformed through the back door, without debate or referendum, to constitutionalize the deficit ceiling (2011) assuming, by dictate of Berlin, a neoliberal totem that previously had been difficult for the Social Democracy groups to digest. There are reforms and reforms. Faced with the secular intolerance and ineptness of the right to assume the true pluri-nationality of Spain, the Spanish left has not offered an alternative, modernizing and cohesive historic project. Nor did it adopt measures to deflate the artificial paradise of the “Spain is doing fine with low salaries and with hardly any taxes,” nor did it put together a consistent account of territorial justice and the recognition of diversity beyond the artifice of the “plural Spain,” a flimsy marketing gimmick that no longer works. 

Already in 1999 Felipe González apparently confessed to [Catalan President] Pasqual Maragall that the Spanish people had a hard time internalizing new concepts. Asymmetrical federalism did not mean one but two concepts that were elusive and complex for the low political culture of citizens, according to him. From that protective paternalism and the ruling out of asymmetrical federalism, we have the mess we are in today. In the year 2000, the PP’s ideological factory updated the Gramscian slogan of the continuous struggle for discursive and media hegemony, and pulled constitutional patriotism out of a hat. Two in one. The Magna Carta and the integrity of the only nation-homeland of Spaniards are not to be touched. Two concepts that, it seems, have permeated and connected with the Spanish soul better than expected. Even their intellectual father, Jürgen Habermas, was stunned by the “vampire-like” capacity of the Spanish right who, to finish the job, stigmatized the heterodox impurity of the Catalan Statute of Autonomy (2006), encouraging a Catalanophobia that brought in votes. 

In no other federal system do the richest regions contribute to the solidarity fund until they become poor and have fewer public and welfare services than the rest of the regions they are helping. In Germany and the United States the rich regions don’t go above 4% of their GDP in solidarity transfers. Catalonia, each year, transfers 8% of its GDP (some 16 billion euros) consequently accumulating a debt of 44 billion euros due to a dysfunctional and irrational financing system that, on top of this, leaves it with fewer investments in social and education policies than the rest. 

The accumulated fiscal deficit ends up becoming a social deficit and it unfairly penalizes working-class Catalan citizens. By way of example, only 27% of children younger than 16 from poor Catalan families receive some form of scholarship. The chapter on scholarships has been nominally transferred, yet it is blocked from Madrid. Why do the governments of Madrid, whether they are socialist or conservative, block this? How can the Spanish socialists perpetuate this injustice that is detrimental to equal opportunities? For poor Catalans, but not for the poor in other parts of Spain. 

At the same time, the citizens observe, indignant, how other poorer regions are financing in a universal manner, and not because of their income levels, computers in schools and other benefits and services that are and have been unimaginable in Catalonia. Between 1986-2006, Catalonia transferred 213,963 million euros to the least developed regions of Spain whose regional leaders now laugh at and ridicule the current suffocation of resources and the treasury of the Generalitat. This is why the financing model is not federal, it is predatory, it despoils and is regressive. 

Fed up with the ingratitude, the ignorance and the anti-Catalan stereotypes that hark back to the times of Quevedo, the Diada of 2012 marked a before and after. No democracy permits its Constitutional Court to revoke a legal and statutory norm approved by referendum. No modern economy and administration hides and makes the fiscal balances opaque to its citizens. No State fails to comply with what the courts dictate and holds onto the self-government of scholarships, discriminating against the poor children of the richest regions. No one except Spain. 

The list of grievances is proportional to the silence and indifference that we receive from the dialogue-inclined, open and cosmopolitan Spain that in the past had vaunted Catalonia as a powerhouse for the economy, innovation and creativity. There are no bridges, nor interest or will to get to know the other. All that was missing was Peces-Barba (former president of Spanish Parliament) seeking to intimidate with a bombing of Barcelona, just as Azaña (1934) or Fraga (1968) once threatened. It’s an old obsolete resource of authority and powerlessness in full globalization and political rearticulation of Europe. Spain is stuck in another wavelength, in another phase and in another time. 

We’ll now be seeing a lot of federalists come out of the closet. Just as Catalonia inaugurates a new cycle and shuts the door on 140 years of efforts to construct a Spanish State that has stopped feeling it belongs to. The right to decide is making headway and the ground beneath an autonomous Spain facing a full crisis of its institutions is shaking. All of this heralds storms of change, empowerment and liberty.


Abusones y maleducados en las redes sociales

(El Periódico, 23 Enero 2013)

La desviación social es uno de los temas clásicos de la sociología. Las conductas desviadas son aquellas que transgreden las leyes y las normas sociales que estructuran una comunidad o una sociedad. Pautas desviadas hay muchas: desde el financiero que evade impuestos, el político corrupto, el fumador de marihuana o los abducidos por una secta. Hay tantas desviaciones como visiones morales existan y tenga poder para imponerse en el debate público y mediático. De hecho, ya es muy significativo si una sociedad castiga o tolera peor al fumador de marihuana que al evasor fiscal. Nos dice mucho sobre su sentido de la justicia moral.

Internet es la otra comunidad de la cual ya formamos parte. La expansión de las redes sociales, los móviles inteligentes y el mayor ancho de banda está multiplicando el consumo de Internet o incluso, el sobre-consumo. En un exhaustivo estudio de Carbonell (2012) se concluye que la adicción a Internet y a los móviles no pasa del 10%, siendo una minoría que ya es adicta o dependiente de otras adicciones, sea al juego, al sexo o a ejercer el poder, el abuso y la dominación. Adictos que la sociedad puede definir como desviados sociales o no.  

Internet es una comunidad abierta que genera nuevas alarmas sociales y conflictos morales en torno a qué conductas aceptar y cómo poner límites a ciertas conductas desviadas o intolerables. Un ejemplo de alarma social es la producida por el riesgo de acoso por Internet, ya sea por parte de pederastas o entre los mismos adolescentes (ciber-bullying). Los estudios realizados coinciden en señalar la adolescencia como la mayor etapa vulnerable, especialmente las chicas. Nuestros adolescentes son llamados “nativos digitales” o generación Google porque han crecido y se han socializado entre pantallas, Internet y las redes sociales. Es cierto que están expuestos a nuevos riesgos y a nuevos formatos que permiten el ciber-acoso, las humillaciones anónimas y el desprestigio en público, en chats y foros.

Los comportamientos incorrectos y su no moderación son una responsabilidad civil que recae en las empresas gestoras de los portales web. Son éstas las primeras interesadas en imponer normas moderadoras y erradicar las pautas desviadas. Sin embargo, la proliferación de abusones y relaciones de micro-dominación entre adolescentes tiene su raíz en la misma sociedad, las familias y las escuelas que no atajan ni reconducen esa moda o tendencia. Es un conflicto y un riesgo mal resuelto.

Para acabar, pondremos otro ejemplo de conflicto normativo en Internet. Los trolls son aquellos que participan en los foros, blogs y redes sociales para desvirtuar un debate, soltar insolencias o desprestigiar a otros. Son la pesadilla de editores y moderadores de las webs. ¿Los toleramos o los disuadimos?. ¿Prevalece la libertad de expresión o un mínimo de educada cortesía?. No censurar los maleducados ¿es elitista o es populista? Son dilemas morales plateados ante la proliferación de “trolls” y otras desviaciones vulgares que empobrecen el debate público y el buen uso de Internet. El riesgo al desprestigio, al acoso y a la vulgarización también nos indica qué tipo de cultura y normas consensuadas nos caracterizan como comunidad.

Xarxes solidàries i gir social

(El Periódico, 1 Diciembre 2012) 

Quatre anys de crisi i quarta campanya de la Gran Recapte que organitza la Fundació Banc dels Aliments amb ajut, aquest any, de La Caixa. S’han marcat l’objectiu d’arribar a les 1.400 tones de menjar per a cobrir l’augment d’un 30% de sol·licitants que s’ha produït en aquest últim any. Estem parlant de donar de menjar al segment més vulnerable de la societat, on també trobem antigues famílies de classe mitjana que han viscut un ràpid descens social.

Catalunya tenia al 2011 una taxa de pobresa del 29% que afectava a 2,2 milions de conciutadans. Una taxa que arriba al 33% a les comarques de Girona i al camp de Tarragona i es dispara al 37% a les comarques de l’Ebre. Si apliquem l’augment del 30% de necessitat extrema detectat per les entitats del tercer sector, podem acabar l’any 2012 amb una taxa estimada de pobresa per tot Catalunya del 37% que podria arribar al 45% a les terres de l’Ebre. Un any més de crisi i més efectes devastadors.

A més crisi, més solidaritat. La societat catalana no és indiferent al patiment i l’empobriment aliè. El gran èxit de participació i implicació en la Gran Recapta del 2012 n’és un bon indici. Tres ràpides reflexions. Primera, allà on no arriben o no volen arribar els governs i l’administració, arriba el tercer sector per tal de mantenir la darrera xarxa de protecció social i de dignitat humana. Aquest tercer sector d’entitats i voluntariat demostra el compromís cívic i transversal per ajudar als més vulnerables, omplint un espai que a Grècia, per exemple, està sent ocupat i quasi monopolitzat per   l’extrema dreta. Aquest signe de devaluació total de la democràcia no ha arribat ni és possible que arribi.

Segona reflexió. El Gran Recapte ens mostra un tipus de solidaritat honesta, concreta i focalitzada per mobilitzar tota la societat cap a un objectiu comú i just. Una solidaritat teixida com una teranyina de milers de ciutadans anònims amb contribucions modestes donat que la fraternitat és més habitual des de baix. Una xarxa activada amb important presència femenina donat que les dones són també les que més estan patint la crisi i les més eficients en donar respostes cooperatives i protectores. Per això, han tingut un paper destacat en la sortida d’Islàndia de la seva crisi política i institucional provocada pel patriarcat de la cobdícia. Aquí, poder, ens cal tenir més lideratge femení portador de justícia social i de regeneració de la vida política. Tots hi guanyaríem.

Finalment, convé preguntar-nos si tot l’esforç de solidaritat ha de recaure en el voluntariat i en el tercer sector mentre consentim un frau fiscal de 16.000 milions, xifra estimada pel sindicat de tècnics d’Hisenda. Un 71% del frau el cometen les grans empreses i fortunes. Aquest immens frau l’hem de cobrir la resta de ciutadans pagant cadascú de nosaltres una mitjana de 983 euros de més impostos cada any. Tota una paradoxa irracional però tolerada. Som solidaris però el gir social expressat en les darreres eleccions també demanda un nou consens per la justícia fiscal.      

Huelga general en la era de la austeridad

(El Periódico, 15 Noviembre 2012)

Meses antes de alcanzar la mayoría electoral, Mariano Rajoy advertía a sus íntimos “si en los seis primeros meses al frente del Gobierno no me montan tres huelgas generales, será que no lo estoy haciendo bien”. No ha ido muy desacertado. En los primeros ocho meses de su gobierno ya llevamos dos huelgas generales. Claro está que el gobierno minimiza su impacto y declara su fracaso.

Sin embargo, el panorama es muy inquietante, con un cuadro macro-económico para 2013 que Bruselas y el FMI agravan más de lo que Rajoy intenta empequeñecer: cifran una caída del PIB (-1,4%) muy por encima de la previsión del gobierno (-0,5%) y pronostican una mayor tasa de paro (26,6%) sobrepasando los seis millones de desempleados y destruyendo 500.000 empleos más en el 2013. Tampoco se alcanzarán los objetivos de déficit público pactado con Bruselas y vendrán más recortes que Madrid centrifugará hacia la educación y la sanidad gestionadas por las comunidades autónomas. Más de lo mismo o más dolor como diría Paul Krugman.

Cabe recordar que, tras el giro de Zapatero hacia los ajustes, el Partido Popular se presentaba como el “partido de los trabajadores”. Consigna que aún repetían sus dirigentes este mismo verano. Cinismo a granel hiriente ante una injusta y abusiva reforma laboral de la ministra Báñez que facilita el despido libre y otorga plena discrecionalidad al empresariado. Un empresariado que, a su vez, recibe las críticas de Bruselas porque prefiere despedir, siguiendo así una inercia histórica y cultural sin cambios, en lugar de repartir el trabajo existente con la flexibilidad interna y horaria.

La cultura empresarial española apenas ha evolucionado en lo sustancial, siempre reclamando depreciar salarios y derechos en un esquema clásico de relaciones de trabajo que busca devaluar y neutralizar el sindicalismo. Los opinadores de la caverna mediática hacen el resto, desprestigiando las “centrales sindicales” con una hostilidad nostálgica y franquista.

Los sindicatos buscan modernizar sus estrategias de movilización en un contexto global muy complicado y agresivo pero cabe reivindicar su función como pilar social de la dignidad y garantía de solidaridad. El sindicalismo moderno, igual no es capaz de paralizar un país como tampoco puede paralizar el funcionamiento de Internet o los satélites, pero su lucha fortalece los derechos sociales y la calidad de nuestras democracias, especialmente en esta nueva era de la austeridad.   

Esta nueva huelga general no habrá tenido un gran impacto allí donde más se necesita una inflexión: el cambio del paradigma empresarial español para que asuma soluciones más modernas, más equitativas y más centro-europeas. Menos despido libre y contratación barata como única pauta empresarial y más reinversión, más cogestión, más “flexiseguridad”, más innovación y más responsabilidad fiscal. Ante el sombrío panorama que tenemos, más vale llegar a un gran pacto estratégico de país sin maximalismos y con presencia sindical para dar una salida más racional, equitativa y justa a una crisis que no la han provocado los ciudadanos sino la codicia desmedida de sujetos e instituciones bien conocidos.

Jornada continua y tardes libres, ¿mejor educación?

(El Periódico, 9 Septiembre 2012)

La jornada continua en las escuelas es una vieja reivindicación de los sindicatos docentes más  conservadores desde inicios de los años noventa. Su sueño era igualarse al resto de funcionarios para poder librar por las tardes. La enseñanza, en su ideario, es una rutina didáctica que puede empaquetarse como cualquier otra actividad industrial de servicios en un horario reducido. De gota malaya pasó a extenderse entre buena parte de la comunidad docente traspasando las líneas ideológicas entre sindicatos.

En la última década, buena parte de las comunidades autónomas han asumido la jornada continua, siendo Catalunya toda una excepción. Hasta ahora. En este curso que comienza, el 70% de los institutos públicos catalanes concentraran su horario lectivo en la jornada intensiva. Se rompe asi el esquema tradicional de mañanas y tardes con escuela en correspondencia con la jornada partida del mundo laboral adulto. Una pauta social y horaria que, ya de por sí, dificultaba la conciliación familiar en un país con horarios enloquecidos pero que ahora la imposibilita del todo dejando a alumnos y familias sin tardes  de escuela. Eso sí, solo en el sector público.

Pasamos a socializar a las nuevas generaciones de la red pública en un horario funcionarial como si fuera una pauta universal y esperable para todos. Bien lejos de la realidad. Pero todo un privilegio del profesorado a costa de las familias y del mundo real para el que han de preparar a sus alumnos. Mientras tanto, la privada seguirá con la jornada partida y con su sexta hora de distinción y complemento.

¿La jornada continua se introduce para mejorar la calidad educativa de la red pública, reducir el fracaso escolar y fortalecer la cohesión social de nuestros barrios y municipios? La evidencia y los estudios empíricos nos dicen que no en los tres casos. La jornada continua empeora los resultados académicos sin reducir el fracaso escolar, aumenta la fatiga y la falta de concentración de los estudiantes y eleva la desigualdad de oportunidades entre las redes pública y concertada y, por extensión, entre familias y clases sociales.

Las regiones españolas con jornada continua se sitúan todas por debajo de la media nacional en las pruebas PISA, siendo flagrante el caso de Andalucía sin reducción significativa de su abultado fracaso escolar. La intensificación taylorista del trabajo intelectual de los alumnos con jornada continua hace bajar entre un 10% y un 20% los resultados de los centros, según Caride (1994). Por último, una red pública sin tardes de escuela incrementa la desigualdad de aprendizajes y desarrollo de habilidades respecto a las clientelas de la red privada. El 70% del ocio extraescolar de hijos de clases profesionales es estructurado y variado pero este tipo de ocio solo representa el  23% entre los hijos de las clases populares, donde predomina el sobreconsumo audiovisual de pantallas y un menor hábito de lectura (Torrubia, 2009). 

¿Cómo se reducirá el tercio de fracaso escolar lar haciendo mas de lo mismo en horario concentrado y sin tardes que ahonda la relegación de los alumnos en desventaja? Está por ver cómo será evaluada esta experiencia con el tiempo. Eso sí, supone un cambio de calado y precipitado que se ajusta, como anillo al dedo, al actual contexto de recortes y austeridad presupuestaria. Toda una cuña que divide esa frágil alianza de familias y profesorado en defensa de la escuela pública surgida con la crisis.

Derecho a la protesta y a la esperanza

(El Periódico, 30 Abril 2012) 

Klaus Schwab, presidente del Foro de Davos, asumía en una entrevista en enero de 2011 que las políticas de austeridad en España provocarían “otro mayo del 68” de intenso conflicto y protesta. A los pocos meses apareció el movimiento 15-M como un volcán de descontento, desilusión y hartazgo en el último tramo de la legislatura Zapatero. Recordemos que el 15-M fue portada en todos los medios internacionales y que después se trasplantó a Estados Unidos como movimiento Ocupa Wall Street. Una señal de su potencia y capacidad de contagio que seguramente no ha pasado inadvertida a la élite de Davos.

En esa entrevista, Klaus Schwab inauguraba el discurso de la crisis que nos acusa a todos por el excesivo endeudamiento privado. Ya saben: “por haber vivido por encima de las posibilidades”. Schwab encausaba directamente a las familias por haber sobreendeudado el sistema bancario y al propio Estado. Literalmente. Esta retórica libera de responsabilidad al sistema financiero y su flagrante desregulación imputando la culpa de la crisis a los que son sus víctimas.

Lo cierto es que en la década 2000-2010 fue el sistema financiero el que inundó de crédito a empresas, familias y Estados hasta unos parámetros de irresponsabilidad que hoy han demostrado ser muy temerarios. Un reciente estudio del Banco Internacional de Pagos (2011) reconoce ahora que una deuda más allá del 260% del PIB resulta peligrosa y lesiva para el bienestar y el crecimiento.

En España la deuda es del 356% del PIB pero la media de los 18 países de la OCDE analizados alcanza el 317%. Son datos del 2010 que reflejan la irresponsabilidad global de las agencias de calificación, de los supervisores y de los ingenieros financieros que siguen impunes en sus puestos como tigres indomables. En contraste, sorprende lo rápido que fue juzgado y encarcelado Madoff por haber estafado a un puñado de grandes fortunas.

El gran problema no recae tanto en el volumen de deuda de las familias (94% del PIB español por un 64% en Alemania) sino en el astronómico volumen de la deuda inmobiliaria y empresarial española que supone un 193% del PIB, el más alto del mundo desarrollado excluida Suecia. Sólo la deuda inmobiliaria y del ladrillo aquí suma casi 400.000 millones de euros. En conjunto, una barbaridad de burbuja faraónica cuyo impago a la banca internacional se traduce en restricción del crédito, duros recortes del gasto público y leyes regresivas del mercado de trabajo y del estado del bienestar de dramáticas consecuencias. En suma, el post-bienestar o la era de la austeridad como algunos quieren bautizar este momento histórico.

Sin embargo, a medida que han pasado los trimestres y la receta Merkozy de austeridad dogmática sólo produce más recesión y desempleo, crece la indignación ciudadana mientras rebrota el voto de extrema derecha. Son las consecuencias de las políticas del dolor, denunciadas como ideológicas (no racionales) por Paul Krugman y otros economistas keynesianos y que para España pueden suponer una década perdida según estima el FMI. Es un precio excesivo e injusto que, como decía el New York Times la pasada semana, hipoteca el futuro de nuestros hijos por la irresponsabilidad de unos pocos.

La posible victoria de Hollande en Francia podría ser el punto de inflexión para cambiar de rumbo desde Bruselas, suavizando el pago de la deuda española y catalana a fin de impulsar el crecimiento y salir antes de este túnel. Aún está por ver el nuevo perfil de la socialdemocracia y su capacidad real para poner el cascabel al tigre.

Mientras tanto, el derecho a la protesta y a la crítica política es y será consustancial a los ciudadanos para que disientan en democracia y no puede ser recortado o perseguido mientras sea pacífico y no violento. Refundar el capitalismo, regular los mercados financieros, acabar con los paraísos fiscales y potenciar un nuevo patrón de crecimiento sobre las bases de la educación, la ciencia, el medio ambiente, la cohesión social y la responsabilidad corporativa siguen siendo objetivos políticos plenamente legítimos y cargados de esperanza porque son futuro.

Barcelona multicultural y cosmopolita

(El Periódico, 4 Abril 2012)

Los datos del padrón municipal de Barcelona de enero del 2012 constatan que la población inmigrante de la ciudad se mantiene en un 17%. En los tres últimos años este porcentaje no ha variado siendo noticia, precisamente, su estancamiento o estabilidad en medio de la difícil situación de crisis que atravesamos.

Una segunda  noticia es el incremento de los matrimonios mixtos entre nacionales y extranjeros que  representan el 31% del total de uniones civiles en 2011 cuando en 2004 suponían el 19% del total. Estabilidad demográfica, convivencia intercultural y progresivo mestizaje parecen ser tendencias que se consolidan y que niegan o refutan el discurso xenófobo de la extranjería como amenaza o como problema.   

La crisis ha detenido el flujo de reagrupaciones familiares pero no ha supuesto una caída brusca de la población inmigrante como algunos esperaban. Al contrario, las comunidades asiáticas (paquistaníes, chinos y filipinos) han aumentado durante el último año y ya representan el 22% de la población empadronada en Barcelona. El significativo peso de las comunidades asiáticas entre nosotros nos hace diferentes respecto a otras ciudades y regiones españolas y nos aproxima más al perfil de metrópolis poscoloniales como París o Londres. Es una peculiaridad que confirma a Barcelona como puerta de entrada asiática a Europa y a España, la cual cosa parece molestar a cierta derecha populista.  

Hace poco el ex-presidente Aznar declaraba, con cinismo y cizaña, que Cataluña acogía a más asiáticos que hispanohablantes para imponer el catalán con más facilidad en detrimento del castellano. Sabido es que la política de fronteras y de cupos de inmigrantes es gestionada por el gobierno central de Madrid sin que la Generalitat  pueda determinar libremente los flujos de entrada. No importa. Interesa más colar un mensaje de miedo y de amenaza que alimente la confrontación de identidades.

La derecha populista olvida a menudo que España tan sólo tiene una década de experiencia como país receptor de flujos migratorios mientras Cataluña acumula más de mil años como país de marca y territorio histórico de acogida, de paso y de mestizaje sin que haya perdido su lengua y su cultura. Es una diferencia histórica y cualitativa mal digerida por algunos. La inercia integradora catalana se ha vuelto a evidenciar liderando en España el cierre y reordenación de los CIE o centros de internamiento para extranjeros por incumplir normas básicas en derechos humanos. Ha sido El Periódico quien ha liderado una campaña civil, ya emprendida por diversos colectivos, consiguiendo la humanización de los centros de internamiento de todo el país que pasarán a ser gestionados por entidades sociales sustituyendo a la policía.

Sin embargo, el elemento de reflexión más importante es la inexistencia de un racismo de crisis que enfrente a las clases trabajadoras y vulnerables autóctonas contra sus iguales inmigrantes. Ciertamente perviven rumores hostiles a la inmigración que tratan de destacar agravios comparativos a fin de alimentar la estigmatización contra los extranjeros. Pero en términos generales y, de momento, no aflora el racismo de crisis que anhela la derecha populista y xenófoba. Seguramente, éste es el principal logro de cohesión social que presenta Barcelona y Cataluña ante un escenario tan regresivo de recortes del gasto público, aumento de las desigualdades y alto desempleo que durará unos años más.

Un último apunte a destacar. El 40% de los niños nacidos el 2010 en Barcelona son de padres extranjeros, sean ambos o uno de sus progenitores. Ya no estamos hablando de minorías sino de un futuro multicultural que se hace presente  

Identidades “macho” violentas

(El Periódico, 5 Enero 2012)

Dos jóvenes gitanos (con más de sesenta antecedentes penales) fueron detenidos ayer en relación a la muerte a tiros de un senegalés. Lugar: el barrio multiétnico del Besòs en Barcelona. Todo se origina por la molestia de un vecino gitano ante un grupo de senegaleses que juegan a fútbol en la calle sin hacerle caso ante sus quejas. Bajan sus hijos del piso familiar, armados con pistolas y disparan a los senegaleses, imponiendo su ley y su poder con violencia extrema. Todo rápido, con furia y determinación. Como sucede en los videojuegos y en las series televisivas. Pero esta vez es realidad real y ha sucedido cerca de nosotros.

Como reacción unos cien senegaleses se concentran de forma pacífica. Pero una fracción de jóvenes rompe la concentración y suelta su rabia rompiendo los cristales de cuatro coches, provocando altercados que tuvieron que ser reprimidos por los antidisturbios de los Mossos. Las crónicas recogen la indignación de los senegaleses con sus jóvenes compatriotas violentos cuya ira y furia no pudieron contener.

Anomia y violencia extrema en un barrio popular muy castigado por la crisis que concentra un vecindario multiétnico. En la nostalgia ha quedado aquel modelo de barrio obrero con vecinos llegados de la emigración andaluza y del resto de España. El barrio que superó la dura crisis de empleo de los años 80 (y su azote de delincuencia juvenil). El barrio que hoy acoge a marroquíes, pakistaníes, subsaharianos, gitanos apayados y familias de siempre cuyo modelo de convivencia y cohabitación inter-étnica no ha generado problemas.    

¿Estamos ante un caso de violencia racial? No lo parece. No podemos “racializar” un episodio violento a la ligera, atribuyendo el crimen a la etnia gitana como un todo estereotipado. Personifiquemos los hechos en los individuos antes de inventarnos un conflicto inter-étnico ficticio o mediático. En principio, las disputas inter-étnicas en las barriadas se producen o bien por el rechazo mutuo entre grupos enfrentados o bien por la lucha competitiva por algún recurso escaso (nicho ocupacional, subsidios, alquileres, etc). No parece el caso, dado que no ha habido una agresión grupal de “los” gitanos, sino una agresión individual extrema. Más bien se trata de un caso de violencia contra inmigrantes ejercido por parte de tres “machos” violentos que en lugar de ser payos y fascistas son, en este caso, gitanos con abundante antecedente penal. No ha sido violencia gitana sino violencia con nombres y apellidos individuales.

Es llamativo que hayan atacado a quienes ahora usan la calle como espacio público casi permanente desvelando una lucha simbólica por el territorio: de quién es y quién decide cómo hay que usarlo. Pero aquí no hay bandas juveniles en liza, ni grupos étnicos enfrentados por acumulación de agravios. No hay lucha grupal de fronteras. Más bien, se trata de identidades “macho” violentas, xenófobas y muy individualizadas. Si no atribuimos “raza” a los agresores, los dejamos como lo que son: sujetos supremacistas desafiliados de su linaje y con largo historial delictivo. Que no vaya a más. Aunque luego por las noches nos hartemos de ver ante la pantalla ídolos y machos violentos. 

Horarios y tiempos: una herencia franquista

(El Periódico, 4 Diciembre 2011)

El martes celebramos una festividad laica (la Constitución) que enaltece y nos hace recordar el origen del actual sistema democrático y de libertades recuperado en 1978. El jueves celebramos una festividad sagrada (la Inmaculada) en honor a la patrona de España según manda el calendario católico y la tradición  desde 1644.

Sólo unos pocos habrán planificado un macro-puente que dure una semana. Otros habrán cuadrado sus agendas laborales y escolares para disfrutar de un tramo de puente. Otros muchos ni siquiera eso, atenazados en la actual época de crisis.  Mientras que los cinco millones de desempleados siguen otras coordenadas de tiempo. El macro-puente abre así la polémica sobre la legitimidad y adecuación del calendario laboral y de los tiempos. 

El presidente de la CEOE, Juan Rosell ha declarado que este macro-puente “es un escándalo” y que los dos festivos deberían trasladarse a lunes y martes. Si se hiciera así (desde un enfoque de eficiencia tecnocrática) quedaría rota y truncada la línea de conmemoración histórica que establece los días 6 y 8 de diciembre como hitos míticos a ser celebrados. De nuevo, la lógica del tiempo capitalista trata de usurpar y colonizar el tiempo festivo asentado en la tradición civil y sagrada. A su vez respetada por patronal y sindicatos. Hasta ahora.

Es cierto que España es el país europeo con más días festivos sin contar los domingos (14 días), mientras Alemania está en la media europea (10) y el mínimo lo marca Holanda (5 días). En cambio, España cuenta con un menor tiempo de vacaciones retribuidas (22 días) a distancia de países como Alemania o Dinamarca donde cuentan con 30 días pagados de descanso. No es porque sean países más ricos es porque han contado con poderosos sindicatos que, en el pasado, han conquistado ese derecho para las nuevas generaciones. En total, Alemania suma 40 días de no-trabajo (entre festivos y días retribuidos) mientras en España son 36 días.

El problema de la eficiencia y productividad que escandaliza a algunos no se sitúa en el calendario sino en la pauta horaria anómala que sigue España. Nuestro huso horario no se ajusta a la posición geográfica de la península. Hasta 1940, España seguía el horario atlántico (una hora menos) como siguen haciendo Canarias, Portugal, Gran Bretaña o Marruecos. De hecho, Galicia está encima de Portugal pero no resta una hora como hace su país vecino.

El dictador Franco es el origen de todo el desajuste horario que sufrimos. Sus posteriores consecuencias negativas que siguen sin resolverse (ineficiencia, conciliación familiar, doble jornada femenina, etc) cabe atribuirlas a las élites políticas, patronales y sindicales que en los últimos treinta años de democracia no han sabido o querido revocar una orden franquista. Suena fuerte pero miren a Baltasar Garzón.

En 1940, Franco cambió el huso horario español para ajustarlo al de la Europa central (países al este del meridiano de Greenwich). Sólo para complacer al régimen nazi de Hitler y al fascista Mussolini. Todo por el eje. Todo bien atado. Porque seguimos en un huso horario que no nos corresponde ni por geografía ni por historia.

En lugar de ajustarnos al horario atlántico (y unificarnos con Canarias) seguimos siendo el país donde más tarde amanece. Ello supone entrar más tarde a trabajar. Comer en una larga sobremesa y salir más tarde del trabajo. Hasta 1940 se entraba antes a trabajar, se comía sobre la una de la tarde y se salía mucho antes, teniendo tiempo después para la vida familiar, la vida asociativa y política o para uno mismo. Los economistas podrían calcular la ineficiencia histórica acumulada que nos dejó el dictador y que nadie se ha atrevido a revocar ni cuantificar.    

El pacto sobre los horarios y tiempos es uno más entre otros muchos consensos que la democracia española debería tener ya resueltos. La lista de malas inercias es muy larga (fraude fiscal, precariedad laboral, sobreendeudamiento, fracaso escolar, etc). Los daños de esta crisis hubieran sido menores si se hubiesen afrontado antes. 

Crisi, mobilitat social i classes intermèdies

(Diari ARA, 4 Desembre 2011)

En els darrers cinquanta anys hem passat d’una societat industrial obrera a una meritocràcia de classes mitjanes. Quasi la meitat dels adults catalans entre 25-64 anys provenen de pares i orígens obrers i pagesos (VI-VII). El 38% provenen d’orígens de petita burgesia (IV) i de capes intermèdies (III-V). Nomes un 15% prové de pares que eren o són directius, empresaris i professionals (I-II).

En contrast, en la generació dels fills nomes un 29% forma ara part de la classe obrera; un 48% són classes intermèdies-baixes (III-IV-V) i un 23% han arribat a destins directius i professionals (I-II). Són dades del panel PaD (2009) de la Fundació Jaume Bofill que hem presentat fa poc.

Ara bé, en conjuntures de crisi econòmica, els canvis i fluxos de mobilitat s’aprecien millor en perspectiva intra-generacional, resseguint la trajectòria laboral i d’estatus d’un mateix individu. Aquesta recerca la tindrem enllestida amb dades del PaD (2009) més endavant. És possible que capturem part de l’ascens social a crèdit propiciat pels bancs entre 2000-08 amb crèdits low-cost que han explotat i propiciat el posterior descens social hard-cost tant entre capes intermèdies com obreres i immigrants.

La centralitat demogràfica de les classes intermèdies no desapareix (malgrat certs tertulians) sinó que pateix una inèdita vulnerabilitat que les jerarquitza molt més entre elles. Amb la crisi, la classe professional experta (II) vinculada amb els sectors més dinàmics, creatius i exportadors guanya avantatge respecte a la resta de fraccions de classe mitjana (III-IV-V), més atrapats en els sectors madurs, de demanda local i amb  pitjors salaris i condicions laborals.
La presumpta igualació en el mig queda dualitzada i dividida i la cohesió social es desfila no nomes per baix sinó també al centre. De fet, les classes mitjanes són classes-pont o de pas i molt volàtils (sobre tot la petita burgesia) funcionant com a un acordió que recupera forma i múscul un cop acabada la crisi.

Encara està per veure si la futura sortida de la crisi serà capaç de reabsorbir aquesta major jerarquització entre classes mitjanes. O si la mantindrà, sobre tot, entre els seus fills menors de 35 anys. És aquest segment adult-jove qui experimenta major ansietat d’estatus i major dificultat per igualar-se als pares, tot i superar-los en titulacions acadèmiques.
D’aquí que una part d’ells comenci a emigrar i expatriar-se en els mercats globals de treball i una altre part continuï aturat o cobrant baixos salaris. En tot cas, quasi tots ells simpatitzen o lideren la revolta dels indignats com a moviment emocional d’una generació bloquejada, no pas perduda. 

Fràgils classes mitjanes i descens social

(El Periódico, 10 Octubre 2011)

Les classes mitjanes vertebren el cor central i demogràfic a la nostra societat. Són centrals perquè asseguren la cohesió social i l’equitat entre els extrems de dalt i de baix. Són el cor demogràfic per acumular més de la meitat de la població adulta i per ser el destí d’arribada massiu de l’ascens social dels fills en relació als pares.

Catalunya mostra una taxa d’ascens social molt alta (46%) segons l’estudi que acabem de fer amb Antoni Marín a partir del PaD (Panel de Desigualtats Socials) de la Fundació Jaume Bofill. Mostra un descens social dels fills en relació als pares del 21,3% al 2009 quan al 2005 era del 20,1%.

Segons les dades del PaD (2009), les classes mitjanes a Catalunya sumen un 65 % dels adults majors de 25 anys. Aquest gruix central i massiu està força fraccionat entre les classes mitjanes professionals (17%), la petita burgesia propietària (5,5%), els emprenedors autònoms (9,2%), els quadres i tècnics intermedis (9%), els empleats de coll blanc (20%) i l’estrat inferior d’empleats de rutina de serveis (4,6%). De fet a sociologia les estudiem dividides així i no pas agrupades com fa el discurs mediàtic.

Hem pogut analitzar els impactes inicials de la crisi. Fem una mica de retrospectiva. A finals de 2007 l’atur a Catalunya no arribava al 7%. A finals de 2008 era del 11,8%. A finals del 2009 era del 17% i a inicis del 2011 era del 19%. Entre 2007-2010, el 87% dels 374.000 llocs de treball destruïts eren de categories obreres. El 13% restant correspon a categories de classes mitjanes i suposa un segment petit però  significatiu.

Quan el descens social deixa d’estar agregat en les classes baixes i arriba a les fràgils classes mitjanes endeutades i en atur, s’activen moltes alarmes. Però resulta un descens social i una pobresa viscuts en l’àmbit privat, de forma discreta i dissimulada. El cost de descens social sempre és superior i més avergonyit per les capes mitjanes que per les classes populars justament per la despossessió de recursos que ja han gaudit (solvència, estatus, reputació...). Per això és difícil de reconèixer-ho en públic i està contingut i tapat per les xarxes familiars cada cop més curtes.

Si la xarxa familiar s’esgota o no s’hi pot comptar (perquè familiars i amics estan igual de malament i altres raons), s’entra en una trajectòria assistencial viscuda com a degradació acudint a entitats d’ajuda social. Però aquests casos resulten un perfil atípic que no encaixen en programes pensats per compensar dèficits educatius, culturals i de recursos més propis dels col·lectius carèncials. Com recull el reportatge, no presenten un problema de formació, d’habilitats o de competències-clau sinó d’exclusió estructural d’oportunitats que s’hi personifica en ells i elles. Esperem que sigui temporal i reversible.

Daniel Bell ja advertia cóm el major risc de desclassament per les classes mitjanes americanes en la crisi dels primers anys 90 consistia no tant en l’endeutament o en les privacions temporals sinó en la feblesa de les seves xarxes familiars i de solidaritat. La duresa d’aquesta crisi que arranca a mitjans del 2008 poder ja està esgotant el suport de les xarxes familiars tant pròpia dels països mediterranis.

Com a reacció, són els fills de classe mitjana i el jove cognitariat els qui lideren i organitzen els actuals moviments de protesta i indignació. En cas d’agreujar-se la crisi i de continuar les retallades, s’ha de veure si les classes mitjanes adultes s’hi sumaran a la protesta. Llavors, els sociòlegs podrem parlar de lluita de classes i també de matemàtiques.