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Un país de políticas sociales desiguales

(El Periódico, 26 de Noviembre de 2013)

Hace más de una década, la OCDE obligó al gobierno español a realizar un informe sobre los barrios más pobres y vulnerables. De ese modo, el organismo internacional promovía una atención prioritaria de los gobiernos nacionales sobre esos barrios. Este informe apenas tuvo resonancia ni política ni mediática pero sirvió para detectar las 374 barriadas más pobres de España. Esas áreas urbanas son ahora las más castigadas por la crisis prolongada, el paro y las privaciones más básicas.

Sin embargo, ni antes ni ahora, ningún gobierno español sea de derechas o de izquierdas ha desarrollado un programa de actuaciones integrales en barrios desfavorecidos. Algo así como un programa federal pero coordinado con ayuntamientos y gobiernos autónomos actuando para mejorar sus condiciones de vida, empleo, educación y bienestar. Existen programas así en países federales como Estados Unidos. El único ejemplo parecido lo tuvimos en Cataluña con la Ley de Barrios gracias a Pasqual Maragall y los gobiernos del tripartito. Pero a nivel estatal, Madrid no actúa como un gobierno federal poniendo en marcha programas transversales como una Ley de Barrios, más necesaria que nunca.

El mapa de las políticas sociales por autonomías es muy desigual y fragmentado. El régimen de concierto fiscal de País Vasco y Navarra facilita que sean las comunidades con más bienestar y menos desempleo. Pero a costa o gracias a una contribución cero en solidaridad hacia el resto de España. Navarra dispone de un empleado de servicios sociales por cada 814 habitantes. Madrid, en cambio, tiene uno por cada 6.557 habitantes. Una brecha de desigualdad entre territorios demasiado escandalosa.


Indice DEC de desarrollo de servicios sociales (2013), elaborado por @Ascdiresociales


El índice DEC mide el grado de desarrollo cualitativo y presupuestario de los servicios sociales. Según este índice en España se dibujan hasta cuatro geografías distintas. Dicho de otro modo, hay cuatro Españas. País Vasco, Navarra y La Rioja son los territorios con los servicios sociales más completos y mejor financiados. En una situación intermedia están las dos Castillas, Cataluña, Aragón y la cornisa cantábrica. Cataluña destaca con el mayor grado de reconocimiento de derechos en política social que hay en España (ley de servicios sociales, catálogo de servicios y otros) pero tiene insuficiente financiación y cobertura para dichos derechos reconocidos.

En tercer lugar, Andalucía y Extremadura están en una posición más baja en su desarrollo cualitativo de políticas sociales. No obstante, son las mayores beneficiarias netas de la solidaridad autonómica y en estos tiempos de crisis responden con prestaciones y coberturas impensables en el resto de territorios.


En último lugar, nos encontramos  las regiones con las políticas sociales más débiles que, a su vez, han sido las gobernadas durante largos años por el PP: Comunidad Valenciana, Madrid, Murcia, Baleares, Canarias y Galicia. Tienen un nivel irrelevante o  muy bajo en el desarrollo comparado de su política social. Es la herencia liberal y conservadora que deja el PP allí por donde ha pasado: una mayor desigualdad sin política social.    



Liberales que recortan libertades

(El Periódico, 21 de Noviembre de 2013)

Las primeras filtraciones del borrador de la futura Ley de Seguridad Ciudadana que prepara el gobierno Rajoy son toda una demostración de intenciones. Se pretende imponer castigos administrativos para disuadir y reprimir comportamientos de protesta cívica y política. Convocar cierto tipo de manifestaciones, hacer acampadas o reunirse sin permiso ante el parlamento se castigará con multas de hasta 600.000 euros. Estas conductas son perfectamente legales y amparadas bajo el derecho constitucional a la protesta política.

Parece una respuesta airada del PP a la negativa de los jueces y del sistema judicial a castigarlas. Si no suponen ni delitos ni faltas no pueden ser castigadas. Es preocupante que el gobierno de Rajoy no actúe con más moderación y se deje llevar por su sector más duro. Aún queda mucho para aprobarse esta ley. Pero si el PP se empecina en recortar las libertades públicas más básicas, aún se degradará más la ya baja calidad institucional de la democracia española. 

En un contexto de crisis alargada, de más desigualdades y empobrecimiento, un gobierno que es liberal en lo económico actúa como reaccionario ante las libertades y derechos civiles. Ya lo hizo con la ley de tasas judiciales de hace un año con la que el PP se ha cepillado la igualdad de los ciudadanos ante los tribunales de justicia. También lo ha hecho aprobando la LOMCE sin consenso, o la reforma de las pensiones o la reforma laboral. La mayoría absoluta enloquece a la derecha española hasta hacerle perder el sentido de la mesura y de la realidad.  




A raíz de la crisis, ya dijimos aquí que las élites de Davos daban por descontada una ola de grandes protestas y huelgas en España. Así ha sido. Pero, antes de la actual crisis y de todos sus recortes, España ya destacaba entre los países europeos donde más se protesta en la calle. En el pasado reciente, hasta los obispos y sacerdotes han salido de manifestación en las calles.


Destacar en el ranking de las protestas refleja la polarización y encono de la política en España donde las diferencias no se dialogan ni se respeta el papel crítico de las minorías. Sólo queda la calle para protestar si los canales de diálogo que hoy existen son puro protocolo y nada efectivos, si las propuestas ciudadanas directas apenas llegan ni se discuten en los parlamentos y si se desoyen las peticiones de transparencia. Se toma el espacio público para visibilizar múltiples conflictos mal canalizados.

Si ahora el PP resucita al Fraga franquista (la calle es mía) no hará sino proyectar su inconsciente freudiano ante derechos constitucionales que no acaba de asimilar. La democracia y su complejidad parece que no cuadra con la identidad autoritaria del PP. Para que parezca más aceptable su propuesta, ha incorporado otras sanciones contra la prostitución callejera y otros malos usos de la calle. Así parece un reglamento de orden público que agradará a su electorado más conservador y nostálgico. Pero si sigue en esa dirección, nos preguntamos si hará resucitar el 15M y si perderá o no su actual mayoría. 




¿Qué determina las oportunidades de los hijos? Una respuesta compleja

(ElDiario.es / AgendaPública, 7 de noviembre de 2013)

La relación entre desigualdad social, movilidad inter-generacional de renta y equidad escolar no es ni simple ni lineal ni mecánica. Si la LOMCE y el resto de políticas sociales y laborales devaluadoras perviven en la España del 2023, entonces se consagrará la alta desigualdad, la baja movilidad de renta y la inequidad escolar como modelo anglo-latino.


Shavit & Blossfeld (1993) ya constataban que, a pesar del aumento y elevación educativa absoluta producida por la expansión de la escuela de masas desde los años 60, la desigualdad de oportunidades educativas (DOE) continuaba estancada en el tiempo y era bastante similar entre los países estudiados. Las únicas excepciones que encontraban eran Suecia y Holanda donde se había reducido considerablemente la determinación de los orígenes sociales en los resultados educativos. La nueva investigación amplia y coordinada por Breen (2004) vuelve a constatar que estos dos países vuelven a disminuir la desigualdad clasista de resultados y titulaciones a lo largo de la de la década de los años 90, juntamente con Francia (Vallet, 2004).

Sin embargo, Suecia, Holanda y Francia mantienen sistemas educativos con diseños organizativos, culturas pedagógicas, volumen de gasto y esquemas de becas muy diferentes entre sí. Por ello, es más que probable que el aumento real de la igualdad de oportunidades en dichos casos tenga su origen en las políticas fiscales y redistributivas de renta, empleo y bienestar que han reducido la desigualdad de condición aminorando las barreras entre clases sociales en el acceso a los recursos y bienes, en este caso, educativos (Breen, 2004; Goldthorpe, 2000).

Tabla 1. Desigualdad social, movilidad inter-generacional de renta y desigualdad entre escuelas comparada por países

Desigualdad social, movilidad inter-generacional de renta y desigualdad entre escuelas comparada por países

Fuente: OCDE (2011). Una baja movilidad de renta supone que menos del 60% de los hijos es móvil (asciende o desciende) en quintil de ingresos respecto a sus padres. La alta movilidad de renta se cifra en más del 80%.  La alta desigualdad entre escuelas con más de  25 puntos de la varianza de resultados PISA-2009 explicada por el origen social familiar (ESEC) supone un sistema educativo desigualitario. La baja desigualdad entre escuelas con menos de 20 puntos de la varianza de resultados debida al origen social-económico familiar (ESEC) supone un sistema educativo más equitativo.


La relación entre la desigualdad estructural, efectos redistributivos, modelo de mercado de trabajo, grado de equidad entre escuelas y movilidad económica inter-generacional es bastante compleja y poco unidireccional. La tabla 1 presenta un esbozo de la variabilidad de interacciones entre algunos de dichos factores. No todos los países con alta desigualdad estructurada (Gini superior a 30 puntos) presentan una baja movilidad intergeneracional de renta sino la máxima como son los casos de Canadá y Australia.  

El caso de España es el de una mediana movilidad de renta lograda desde una alta desigualdad social y desde un sistema escolar equitativo. La prevalencia que juegan los recursos clasistas de partida es más fuerte en España (Gini superior a 30) que en Alemania (Gini entre 25-30) y es mucho más acusada respecto a Suecia (Gini inferior a 25).

La equidad escolar (baja desigualdad entre escuelas) se logra tanto en países de alta como baja desigualdad estructural medida por Gini y propician una movilidad de renta entre alta y media pero no baja. Los países con alta inequidad entre escuelas también son los más desigualitarios y rígidos al ofrecer una baja movilidad inter-generacional de ingresos (Estados Unidos, Gran Bretaña o Italia).

Pero no sería el caso de Alemania puesto que logra una movilidad de renta de intensidad media aunque dispone de un inequitativo sistema escolar y una segregación temprana de itinerarios. Éste último rasgo escolar también es compartido con Holanda a pesar de ser socialmente más fluida e igualitaria que Alemania.

Por tanto, la tabla ofrece indicios que refrendan tanto el enfoque liberal de los incentivos (la desigualdad estimula la movilidad social) como el enfoque de los recursos (las desigualdades de partida limitan la movilidad social) combinados con diferentes impactos de la equidad o inequidad entre escuelas.

En general, desde la ciencia económica, la alta desigualdad social se asocia con una baja movilidad intergeneracional de ingresos (Solon, 2004; Corak 2006; de Addio 2007). En cambio, desde la perspectiva sociológica de la movilidad de clases no se encuentra evidencia suficiente para defender que el crecimiento económico o la desigualdad social estén correlacionados con la movilidad social. De hecho, altos niveles de crecimiento económico y de desigualdad social coexisten con niveles altos y bajos de movilidad social absoluta (Breen, 2004, pág. 396).

Por lo tanto, las relaciones entre los factores considerados son complejas y no siempre lineales siendo una cuestión abierta que aún se problematiza más si se cruzan por los distintos regímenes de bienestar (Beller & Hout, 2007). El modelo escandinavo, que en la tabla 1 ocupa el vértice inferior (Dinamarca, Suecia, Finlandia y Noruega), siempre sobresale como el modelo institucional con mayor igualdad de oportunidades y fluidez social en contraste con el modelo liberal anglosajón o con el continental corporatista de Francia, Alemania e Italia (Beller & Hout, 2007; Esping-Andersen, 2005).


Si se produce el despliegue de la LOMCE y pervive una década junto al resto de políticas sociales y laborales devaluadoras, es previsible que esa España del 2023 cambie de casilla y se coloque en el vértice superior izquierdo con alta desigualdad, baja movilidad de renta e inequidad escolar. Pasaría a formar parte de esa alianza anglo-latina con la que sueñan algunos...