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Rescatar la dignidad

Cáritas atiende la pobreza más severa y extrema. Rescata la dignidad de las personas que más sufren la crisis y los recupera como ciudadanos de pleno derecho. Desde 2010 han atendido un 15% más de personas y familias. El 37% de los atendidos son menores y niños, con peores condiciones de salud y nutrición que el resto. Uno de cada cinco no desayuna antes de salir de casa y no puede ni rendir en la escuela ni gozar de las mismas oportunidades.

Han pasado los meses y seguimos sin un plan integral contra la pobreza infantil que coordine todas las intervenciones públicas y privadas. Es otro mal ejemplo que soportamos perplejos mientras el Síndic de Greuges denuncia el deterioro de los derechos de la infancia y los políticos parecen no saber cómo pactar un plan coherente.     

Sólo el 19% de las personas atendidas por Cáritas tiene una vivienda en propiedad. La mayoría viven en pisos de alquiler, o realquilados en habitaciones o acogidos de forma gratuita por familiares.  En este nuevo informe se recogen las actuaciones en materia de vivienda social y asistencial que permiten a unas 1.500 personas una residencia digna. Hay que recordar que el parque público de viviendas de alquiler de la Generalitat ronda los 14.000 pisos. Supone casi un 1% del total de pisos de alquiler existentes. La media del alquiler social en la Unión Europea es del 18%. Como siempre, estamos a años luz de las políticas de bienestar y de dignidad. 

La mayor paradoja es que todo el esfuerzo de Cáritas se sostiene gracias a las donaciones voluntarias. La Iglesia católica, en concreto, la Conferencia Episcopal tan sólo financia el 1,8% del presupuesto de las 68 Cáritas repartidas por España. Toda su red de centros cuesta 270 millones de euros, pero la cúpula de la Iglesia tan sólo le aporta 5 millones. En cambio, los obispos han salido al rescate para cubrir el agujero de su cadena de televisión 13TV inyectando 25 millones, nada menos. Se trata de un canal que difunde la ideología de la caverna, muy alejado del tono compasivo y conciliador del nuevo papa Francisco.  

A Cáritas Barcelona, la Conferencia Episcopal la financia aún menos con sólo un 0,8% de su presupuesto. Los diferentes poderes públicos cubren otro 12% y las colectas de los feligreses recaudan en torno el 15%. El 70% restante se cubre gracias a las aportaciones y donaciones privadas. Marcar la casilla de la Iglesia en la declaración de hacienda no es ayudar a financiar a Cáritas como dice Rouco. La ayudamos más si marcamos la devolución para fines y proyectos sociales.


Nuestros gobiernos han rescatado a los bancos por un valor de 159.000 millones de euros. Una factura descomunal que se traduce en el recorte de salarios y derechos sociales. Toda una devaluación interna que hace aumentar las desigualdades. La pregunta no es cuánta desigualdad social puede soportar nuestra democracia (ya planteada por Ulrich Beck en 1986) sino cuánta indignidad estamos dispuestos a soportar como ciudadanos y miembros de una democracia también devaluada.

La geografía del clasismo en España

(ElDiario.es / AgendaPública, 9 de diciembre de 2013)

§         La fluidez social inter-generacional es un indicador muy potente capaz de medir el grado de cierre social con que se estructura la desigualdad

§    ¿Hasta qué punto la clase social de origen de nuestros padres determina  nuestras trayectorias profesionales como hijos? Si influye mucho estamos ante un modelo de rigidez y cierre clasista. Si influye poco, ante un modelo de fluidez abierta con mayor igualdad de oportunidades.


En el imaginario popular y mediático predomina un estereotipo de la movilidad social que identifica Madrid, País Vasco y Cataluña como los territorios de mayor ascenso social que ofrecen mayores oportunidades que el resto. Por tanto, donde se espera mayor fluidez social y apertura entre clases (social openness) con un mayor salto entre las clases de origen de los padres y las clases sociales de los hijos. Es una imagen invariable que se remonta desde los años 60 cuando las olas de migración interior hacia esos territorios buscaban la ansiada movilidad ascendente.

El gráfico 1 nos permite comparar la desigual distribución territorial de las oportunidades de ascenso social entre los hombres de la España de 1968. En pleno patriarcado y desarrollismo franquista. Cabe advertir que Andalucía, aun con sus intensas olas de emigración y muchos tópicos sobre su rigidez clasista, no era la región con menores oportunidades de ascenso social ya por entonces.

Gráfico 1. Índice de movilidad social ascendente en Espala (hombres, 1968)


Fuente: Cazorla, J. (1973) a partir de la Encuesta de equipamiento y nivel cultural de las familias (INE, 1968).


Más bien, eran las regiones del interior (las dos Castillas, Extremadura y León) junto a las regiones atlántico-cantábricas (Galicia y Asturias) donde menos posibilidades de ascenso social encontramos en 1968. Cuarenta años después este patrón territorial apenas ha variado por lo que respecta a la fluidez social.

En nuestra investigación Educación y movilidad social en España (Fundación Encuentro, 2012) ([1]) hemos analizado una encuesta específica sobre estratificación social que recoge datos muy valiosos del 2006 (encuesta 2634 del CIS, Clases sociales y Estructura social). Sería deseable que el CIS se planteara replicar esta misma encuesta hoy en día.

El tamaño de la muestra nos permite desagregar Andalucía, Cataluña y Madrid pero nos obliga a agrupar tres grandes áreas territoriales: Levante (formada por Comunidad Valenciana, Murcia y Baleares), España Interior (incluye Aragón, La Rioja, las dos Castillas y Extremadura) y la amalgama Atlántica-Cantábrica (con Canarias, Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco y Navarra).

Todo estudio de la movilidad social entre los hijos de 25 a 64 años y sus padres, nos proporciona un alcance retrospectivo de los últimos cuarenta años. Durante este largo período, la estructura social española se ha transformado en una sociedad de clases medias que hace muy poco ha dejado atrás la hegemonía de su componente popular, obrero y agrario. Somos un país de clases medias de ascendencia obrera y popular.

Si comparamos qué clases sociales ocupaban todos los padres (O) y qué destinos de clase lograron hasta 2006 todos los hijos/as (D) obtenemos una disimilitud inter-generacional del 32%. Es decir, un tercio de las clases sociales de los padres han dejado de existir y se ha generado un tercio de nuevas profesiones y posiciones de clase. El gráfico 2 presenta la disimilitud entre padres e hijos/as por territorios y perfila dos procesos desigualmente repartidos que han destruido posiciones de clase: la desagrarización y la desindustrialización.

En el conjunto de España, en estos últimos cuarenta años, se ha perdido un 20% de posiciones de clase que eran agrarias y otro 12% de obreros industriales. Este 32% de las clases sociales de los padres que ha dejado de existir se reemplaza en la generación de los hijos con un 26% de nuevas posiciones de clase media y otro 6% de nuevos puestos obreros pero poco cualificados. El predominio agrario e industrial del pasado se ha sustituido por una economía de servicios más dualizada.


Gráfico 2. Disimilitud de la estructura de clases entre padres e hijos/as (2006)


Fuente: Elaboración propia a partir de CIS (2006)


Los territorios de la España Interior destacan con la tasa más alta de  disimilitud inter-generacional: un 42%. La causa es la gran destrucción de orígenes agrarios que se reemplazan con la mayor creación de posiciones de clase media (especialmente de pequeña burguesía comercial urbana). Levante y Andalucía también destacan por su alto nivel de desagrarización. En Madrid, Cataluña y la España Atlántica (que incluye País Vasco o Asturias) es donde más se manifiesta la destrucción de posiciones de clase obrera cualificada a causa de la desindustrialización vivida.

Los territorios con mayor movilidad social (sumando ascenso y descenso de clase en relación a los padres) son Madrid (66,1%), Cataluña (64,4%), Atlántica-Cantábrica (63,8%) y Levante (63,4%),  queda algo más rezagada Andalucía (61%) y a mayor distancia, se sitúa la España Interior con la menor tasa de movilidad (57,6%). Como vemos, la alta disimilitud inter-generacional que hemos comprobado para la España Interior no se traduce en una mayor movilidad social absoluta. Tampoco el mayor o menor volumen de la movilidad absoluta coincide siempre con una mayor fluidez social o movilidad relativa como vamos a ver.

La fluidez social o movilidad relativa inter-generacional es un indicador muy potente capaz de medir el grado de cierre social con que se estructura la desigualdad. La estructura de clases es cerrada y rígida cuando los orígenes sociales bloquean la posibilidad de movilidad social de los hijos, perpetuando una mayor herencia social. Sería el caso de una estructura donde los hijos de las clases medias profesionales quedan a salvo del descenso y reproducen la misma clase que sus padres mientras  los hijos de obreros tienen bloqueado el ascenso social y volverán a ser obreros de segunda generación. Blindaje de ventajas y desventajas de origen que se traduce como una rigidez clasista y sin igualdad de oportunidades.

En cambio, hablamos de una estructura abierta de desigualdad cuando existe mucha  circulación e intercambio entre los orígenes familiares de clase (O) y la clase social de destino (D) en que acaban los hijos. Sería una estructura socialmente fluida con poca herencia social y una mayor igualdad de oportunidades. Es lo que los anglosajones reconocen como apertura entre clases (social openness).

Nuestra pregunta es ¿qué grado de fluidez o rigidez social tiene la desigualdad y la estructura de clases en los diversos territorios de España? ¿Predomina un modelo único de fluidez o rigidez? Para calcular la movilidad relativa hemos tomado Andalucía como referencia y hemos clasificado el resto de territorios por su grado de fluidez o rigidez social ([2]). El gráfico 3 presenta los resultados comparados de fluidez social (en positivo) y de rigidez adscriptiva (en negativo) en relación a Andalucía (valor 0).

Gráfico 3. Fluidez social (odd-ratios en positivo) y rigidez social (odd-ratios en negativo) según territorios (2006)

Fuente: Elaboración propia a partir de CIS (2006)





El análisis sitúa los territorios España Atlántica y España Interior como las zonas socialmente más rígidas y menos afluyentes donde los orígenes sociales (O) continúan determinando con más fuerza los posibles destinos de clase (D) de los hijos/as. En relación a Andalucía, estos dos territorios incrementan un 47% y un 51% las odd-ratios de rigidez adscriptiva. Leído a la inversa significa que Andalucía es un 47% más afluyente o fluida que la España Atlántica y un 51% más que la España Interior.

Levante (Comunidad Valenciana, Murcia y Baleares) cuenta con una estructura social que es un 40% más afluyente que la andaluza y destaca como el territorio con la estructura de clases más fluida del país. La estratificación en Madrid es un 24% más fluida que en Andalucía y en Cataluña lo es un 18% más. Se da la paradoja que la zona Atlántica combina una alta movilidad absoluta (63,8%) y una alta rigidez entre sus clases sociales (1.47). En cambio, la España Interior combina una baja movilidad absoluta (57,6%) y una alta rigidez entre las clases sociales de origen y destino (1.51).

En suma, el análisis territorial de la movilidad relativa o fluidez entre clases sociales (O-D) parece perfilar un mapa de tres geografías españolas: una primera muy móvil y fluida (litoral mediterráneo y Madrid), una segunda situada en la media (Andalucía) y una tercera geografía con más rigidez y cierre clasista (Atlántica e Interior).

Cabe advertir que estos dos últimos territorios son una amalgama compleja pero forzada por la insuficiencia de muestras más desagregadas. Esperemos que, en algún momento, podamos disponer de encuestas y datos más territorializados por comunidades autónomas. En todo caso, el estigma de Andalucía como la región con la estructura social más rígida o clasista, no se sostiene. Al menos, antes de la actual crisis.





[1] Para una lectura más amplia de nuestros resultados, los lectores pueden descargarse aquí el texto que publicamos en el Informe España 2012.

[2] Los parámetros de ajuste de los modelos log-multiplicativos realizados y los resultados en odd-ratios (razón de razones) pueden consultarse en el enlace de arriba.