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La ola imparable de cambio educativo

(El Periódico de Catalunya, 4 de septiembre de 2016)



La ola de cambio innovador que emerge desde determinadas escuelas y colectivos de profesores traspasa los diques impuestos por la LOMCE y la mala política educativa. Es una ola de cambio genuina que viene desde abajo y que corre paralela al agotador debate legislativo y político. Hablo de escuelas públicas y concertadas que están en la vanguardia del cambio didáctico, curricular y evaluativo haciendo uso de la autonomía escolar y de la experimentación que permite la actual legislación. 

No son experimentos con gaseosa. Al revés. Son escuelas con proyecto educativo vivo, buen profesorado cohesionado, prácticas superadoras del modelo memorístico-magistral y un compromiso firme con los desafíos que plantea la cultura digital y la infancia-adolescencia multi-pantallas. Son el ejemplo de un nuevo paradigma escolar que debería ser asumido desde la política pública.

El modelo tradicional de escuela (la escolástica que tanto criticó Freinet) fue un modelo coherente con la época industrial-nacional que ya no existe, abocados como estamos en plena era digital y global llena de incertezas. La escuela es la única institución que no ha cambiado de paradigma ni de formato mientras la economía, la cultura y la vida cotidiana se rigen por otros parámetros. Nadie se atrevería ir a un dentista que trabaja con herramientas del siglo XIX. Pero eso hacemos con nuestros hijos al enviarlos al actual modelo de escuela enciclopédica y escolástica. 



La ola de cambio viene presionada y demandada por las jóvenes familias de la nueva clase media precaria. Una generación ya formada en democracia y que reivindica para sus hijos un modelo similar al de la “escuela nueva” de la Generalitat de la II República que fue arrasada por los franquistas. Como decía el maestro interpretado por Fernán-Gómez en La lengua de las mariposas “si conseguimos que una sola generación crezca libre en España, ya nadie les podrá arrancar nunca la libertad”. Esa generación libre son los actuales padres treintañeros del 2016 que piden otro modelo de escuela más activa, cooperativa y asertiva para sus hijos que se enfrentarán a la vida adulta en el 2050. ¿El modelo actual de escolástica es coherente y prepara para las necesidades curriculares del 2050?  

No perdamos más el tiempo, por favor. La iniciativa Nova Escola 21 es una alianza impulsada por la Fundació Jaume Bofill que reúne 26 escuelas innovadoras, públicas y concertadas, que servirán de espejo transformador para otras 487 que quieren cambiar su paradigma. El Departament d’Ensenyament y el Ajuntament de Barcelona deben facilitar medidas decididas para que el germen de Nova Escola 21 fructifique y se expanda hasta hacer universal otro paradigma escolar: la escuela 2050 que nos merecemos. ¿Para qué, si no, necesitamos a la clase política? 

Manos a la obra. Construyamos un sistema educativo moderno con más inversión, profesorado innovador, redes colaborativas y aprendizajes auténticos. Liberarse del paradigma escolar agotado y caduco que nos tiene secuestrados es un acto de justicia.